Recuerdos de tu salud

¿Cómo estás? Gracias por llegar hasta aquí, gracias por decidir acercarte y curiosear.

Te hago llegar recuerdos de tu salud. Sí, sí, acabé encontrándome con ella siguiendo unos cuantos kilómetros de su geografía, plasmada en libros, teorías y prácticas profesionales. Me dijo sentirse muy lejos de nosotrxs y yo le dije: ¡pero si nos perteneces! ¡y cada organismo que te contiene es apasionante! 

¿Te imaginas dialogando con tu organismo, con tu salud? Pues sí, lo haces cada día. Constantemente. Hay culturas que decidieron concentrarlo en el tiempo y definirlo como meditación (te sonará porque ya ha llegado esta cultura a occidente).

Pero hay algo que caracteriza a muchas culturas, y es, la necesidad de “ver las orejas al lobo” para apreciar esa comunicación… ¡Y mira que ella está siempre ahí (la salud me refiero)! Pero efectivamente estamos hechxs para la acción, y nos gusta llevarla al límite. Y en ese punto decidimos tomar decisiones, dar un cambio a nuestras prioridades.

Pero te preguntaría: ¿»Nos gusta» realmente? Pues bien, los datos y la biología dicen que estamos en un marco de educación poco favorable. Sí, nuestra salud está pidiendo a gritos que eduquemos a nuestro cerebro de nuevo; o en el caso de las nuevas generaciones, que aprovechemos a trasmitirles las nuevas ideas, el nuevo paradigma que nos muestran los descubrimientos junto a nuestras base biológica. Esto será lo que realmente nos ayude a estar en la prevención, evitar muchos procesos indeseados, gestionar los ya activos y evitar renunciar a nuestra calidad tanto de vida como de muerte. Evitar sentirnos enfermxs.

Los datos y nuestra biología reclaman mayor atención en el cuidado de nuestro entorno (contaminación atmosférica) y condiciones de vida (ejercicio, alimentación, relaciones,). ¡Reclaman movimiento! -y qué alegría porque en estas puedes decidir y crear tus propios hábitos ;)-. 

Los profesionales de la ciencia, la salud y la educación, junto con la población (junto contigo), tenemos la responsabilidad conjunta de atender esta pertenencia indiscutible, porque como dice nuestro colega Arturo Goicoechea: “estamos sanxs hasta que se demuestre lo contrario”. Sí, sabemos que las circunstancias te lo ponen difícil por todo lo desatendido y hecho creer hasta ahora, y sabemos que los procesos son complejos. Por eso es importante que apostemos por la exigencia y persistencia, por la información saludable. No te conformes y permitas que nadie te aleje de tu salud con cosas como estas….

“¡lucha contra el cáncer!”

“…lo siento, tus huesos ya no te soportan”

“Tienes al enemigo dentro”

“El dolor te ha vencido”

…¿Te suena verdad?

Pues dejemos de buscar culpables en vez de soluciones. Hagamos uso del conjunto de fábulas (conceptos) creadas, para comunicarnos y no enjuiciarnos. 

La comunicación entre profesionales con esas fábulas convertidas en los nombres de nuestros síntomas, patologías, trastornos, síndromes y demás, ha acabado siendo un batiburrillo de información que en muchas más ocasiones de las deseadas nos es desfavorable, incluso nos quita salud. Pero no solo eso, sino que además acabamos atrapadxs en vez de unidxs, en esa red sin escrúpulos dirigida por el “Dr. Google”. 

Nuestro organismo es un complejo conjunto de sistemas cualificados para adaptarnos a los cambios y protegernos, pero necesita que estemos en la tarea/acción de estudiar/conocer para escoger el camino que más nos ayuda, te ayuda.

¡Brindemos por ello! ¡Salud! ¡Salud! ¡Salud! ¡Salud!

Bueno, bueno, espera porque a veces…”. Ya, sí sí, hay algunas ocasiones donde la complejidad es mayor. Nos compromete hasta tal punto que por eso insiste la salud en que te recuerde: ocúpate (en vez de solo preocuparte) de comprenderlo. Son múltiples los factores que influyen en nuestra vida y por lo tanto, también en ella. Ya está descrito hace tiempo por la ciencia, por nuestra biología más básica, así que es fundamental que te pongas al día de ello a través de los profesionales comprometidxs y de la literatura científica contrastada. Sigue utilizando el “¿por qué? de cuando eras niñx y poco a poco te irás acercando a ellxs. Y con ellxs, a tí mismx. 

Como ya hemos dicho, desvelamos el enigma del código genético, ahora nos queda por descubrir el código del integrador y jefe de operaciones: nuestro cerebro. ¡Ánimo, manos a la obra! ¡Adelante! Verás que no todo tiene que ver con la genética, con el tiempo, la comida o la hora a la que te levantas. ¡Influye todo! Y sobre todo, tu motivación. Date la oportunidad de descubrir la tuya, aprovechar tus intereses, ¡o incluso cambiarlos! Conoce lo necesario para cada proceso y cada persona. Lo necesario para ti.

Ya sabemos que el ser humano tiene la capacidad de crear y aprender durante toda su vida. Así que deja de esperar y busca a lxs verdaderxs profesionales. Y cuando digo verdaderxs es porque en ellxs está presente la implicación, la honestidad, los aciertos y errores reconocidos; esa capacidad de mirar a la persona, investigar sin conformismos, darle respuestas, hacer equipo y/o derivar con humildad.

Cambiar el comportamiento poco saludable no es simplemente una cuestión de «fuerza de voluntad». La conducta individual tiene sustento y consecuencias biológicas, además de estar influenciada por los contextos socioculturales y psicológicos en los que ocurre. Los cambios en los factores sociales, las políticas y las normas son necesarios para mejorar y mantener la salud de la población. Podemos mejorar educándonos en una nueva cultura. ¿No te parece una excusa perfecta para dedicarte tiempo, conocerte y encontrar el bienestar deseado?

La naturaleza de nuestra salud pide implicación y alianzas para nuestro presente y futuro. Hagamos de esa implicación y alianzas un arte. Tu arte de vivir.

Por cierto, ¿ya has pasado por el artículo de Rodri, verdad?

Gracias y “recuerdos de tu salud” -siempre está contigo-  😉

 

Y

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